Tag Archives: Ética

El acontecer de lo improbable

Hace ya un buen rato que Edgar Morin viene recordando que el “desarrollo” nos ha colocado en una situación límite: como especie nunca habíamos estado más cerca del autoexterminio. Esta idea reaparece en el libro ¿Hacia el abismo? Globalización en el siglo XXI (Barcelona: Paidós, 2010), en el cual se hace notar que los avances de la tecnociencia ligados a la economía aportan “algunos progresos puntuales y posibilidades de progreso futuro, pero también contribuye[n] a la creación y al incremento de peligros fatales para la humanidad”. Si es cierto que “nos dirigimos hacia la catástrofe”, vale la pena poner atención a los diez capítulos de este libro, escritos a lo largo de la primera década del siglo XXI, ya que, si la crisis planetaria es innegable, “trae consigo una última oportunidad”. ¿De qué depende que ocurra lo improbable? De un cambio de vía.

Que la Modernidad está en crisis no es novedad. Entenderlo, sin embargo, no es ocioso. La modernidad implantó la noción de que “lo moderno, en tanto que productor y producto de la novedad, es lo mejor que hay”. Esta visión del mundo coincide y se refuerza con el crecimiento económico y el surgimiento de los Estados-Nación, el protagonismo del Sujeto y de la Ciencia –reduccionista y fragmentadora- como garante de la verdad. Es en este contexto donde se afirman los “tres grandes mitos” modernos, a saber: “el mito del dominio del universo”, “el mito del progreso, de la necesidad histórica” y “el mito de la felicidad” . Mitos que no se pueden sostener ya. Y no es que el francés deseche la modernidad per se, al contrario: “la modernidad produce monstruos y maravillas”, admite y agrega: “toda la cuestión consiste en saber si los monstruos destruirán a las maravillas o si las maravillas subyugarán a los monstruos”.

Estamos aquí porque nos ilustramos. Asumimos que el hombre, en virtud de la razón, debía ejercer el control del mundo: conocerlo y dominarlo. Los medios privilegiados para realizar el proyecto fueron la ciencia y la educación. Ahora, sin embargo, “el progreso como certeza ha muerto”. Ahora, “Necesitamos concebir una realidad compleja, hecha de un cóctel siempre cambiante de orden, desorden y organización”. Ahora, conviene entender que “el ser humano es también sapiens y demens, faber y mithologicus, economicus y ludens, prosaico y poético, natural y sobrenatural”. Sólo a partir de este reconocimiento podremos reorganizarnos, pensar la educación de modo diferente, redimensionar nuestra experiencia de la vida y definir una ética que responda, no a entelequias, sino a nuestras circunstancias. El reto es global, mundial, planetario. No hay que extrañarse cuando Morin se refiere a algunos filósofos: “El mundo agoniza y ellos discuten sobre el sexo de Edipo, debaten sobre el Lebenswelt sin Lebens ni Welt”. Es tiempo, pues, de superar “el pensamiento mutilado y la inteligencia ciega”.

El libro nos traza una ruta para entendernos como miembros de una Sociedad-Mundo, en la que “no debemos continuar, sino empezar de nuevo”. Y para ello, contamos con las semillas de la creatividad, incluida la literatura que “conserva, todavía hoy, el principio de lo artesanal”. Por fortuna, “en materia de arte y pensamiento, la mundialización cultural no es homogeneizante”. Existe un margen para la esperanza, pero: “Tal vez haya que avanzar todavía más hacia el abismo para que se produzca una verdadera huída hacia la salvación”. ¿Qué nos queda entonces? Según Morán: “vivir plenamente los éxtasis de la historia, que nos consuelan de tantos años de mediocridad”.

 

Texto publicado originalmente en La quinta columna el 13 de septiembre de 2010. Disponible en http://www.quintacolumna.com.mx/columnas/Serendipiayobviedades/2010/septiembre/colum-serendipiayobviedades-130910.php